Datos Históricos sobre las impresoras 3D
En el año de 1983, Chuck Hull, un inventor
destacado en el campo de la óptica iónica, idea el primer método de impresión
3D llamada la estere litografía, más tarde en 1988, la compañía 3D Systems, fundada por Chuck Hull,
comercializa las primeras máquinas de impresión estere litográficas con lo que
se da paso a que entre 1988 y 1990 se desarrollen nuevos métodos de impresión
entre estas:
- La
impresión por deposición de material fundido (fused deposition modelling o
FDM).
- La
impresión por láser (selective laser sintering o SLS).
Posteriormente
en 1993, un grupo de estudiantes del MIT concibe la impresión 3D por inyección
y dos años más tarde, en 1995, se inicia la venta de los primeros equipos
basados en esta tecnología a través de la compañía 3D Systems, creada en 1988
por Chuck Hull.
Más
recientemente en el año 2005, el Dr. Bowyer, de la Universidad de Bath, Reino
Unido, desarrolla la primera máquina 3D autorreplicante: la “Rep Rap”, que
supone un salto adelante en la normalización y acceso a las impresoras
tridimensionales; y en el año 2009, la empresa ORGANOVO ingenia la
impresora 3D MMX Bioprinter, la primera capaz de fabricar tejidos orgánicos.
La impresora 3D
La
impresión 3D posee un término evocador y funciona bien en la explicación de la
aparición física de un volumen a partir de un diseño digital 2D en
una computadora. Las impresoras 3D no imprimen, construyen. Para
generar un objeto con una impresora 3D, en lugar de restar o quitar material a
través de mecanizados o cortes, inyectado en un molde, termo formado,
etc. como suelen fabricarse los objetos tradicionalmente, se usa la técnica de
fabricación aditiva, capa por capa para generar objetos. Para ser más
específica, la impresión 3Dno es una única tecnología, es más bien una
variedad de diversas tecnologías aplicadas para la producción de objetos, las
principales diferencias son cómo se construyen las capas del objeto a imprimir.
Dentro de estos procesos las tecnologías más conocidas son: modelado por
deposición fundida (FDM), fusión por haz de electrones (EBM), sinterizado
selectivo por láser (SLS), laminado de capas (LOM) y estereolitografía
(SLA). Varias innovaciones en escaners, sensores, tecnologías láser, haz
de electrones u tecnologías químicas, han sido fundamental para establecer
cada uno de estos procesos de desarrollo de productos.
Hay
muchos términos que compiten y confunden a estas tecnologías conocidas
coloquialmente como “impresiones 3D”. Puede ser también estéreo-litografía
(es un tipo de proceso específico), prototipado rápido, rápida manufacturación,
y más recientemente fabricación aditiva (AM) (Mellor 2012). También hay varios
procesos por los que pueden generarse los objetos: por extrusión, hilado,
granulado, laminado y foto químicos. Los objetos impresos obviamente no
aparecen de la nada, existe una materia prima que permite la existencia de
un producto tangible. Cada objeto requiere de materia prima, y según el proceso
algún material adicional para engamar o agentes aglutinantes, y en algunos
modelos de impresoras, material extra del de propio objeto para construir las
estructuras, algo así como andamiaje para realizar las bases del producto
final. Cuando hablo de materia prima, me refiero al material inicial con
el que se origina el producto, y es del cuál se alimenta la impresora, el equivalente
a la tinta en una impresora 2D en un modelado por deposición. Esta materia
prima, puede presentarse también de distintos modos, en polvo, líquido, gel,
filamento, mezcla de componentes, etc. Los objetos 3D fueron
desarrollados inicialmente para satisfacer la necesidad de crear modelos
tridimensionales reales, llamados prototipos, por lo que un diseñador
industrial, ingeniero o arquitecto, podría producir un objeto
experimental sin tener que recurrir para hacer pruebas a la producción en
fábrica, reduciendo enormemente los costos y ampliando las posibilidades
técnicas. Además de poder generar formas más complejas y orgánicas que con
mecanizado tradicional, también es posible trabajar y experimentar con
materiales poco convencionales o exóticos. Por ejemplo, en la
Universidad de Cornell, crearon una impresora llamada Fab@home en 2006, que
permite imprimir una amplia gama de materiales, materiales que incluyen
silicona, cemento, acero inoxidable, incluso alimentos usando jeringas con
alimentos crudos. Hoy los fines originales han cambiado, el uso de la impresora
3D se está generalizado llegando a ampliarse su uso más allá de prototipos, se
realizan productos reales. Alrededor del 20% de las impresiones 3D,
hoy terminan en productos finales, y los analistas estiman que para la
próxima década se elevará al 50% (Kross 2011).Dentro de la amplia variedad de
objetos que se pueden imprimir algunos son: piezas de automóviles, joyas,
artículos de deporte hechos a medida, muebles, lámparas, implantes médicos,
entre otras cosas.
Funcionamiento y tipos de impresoras 3D
Pese
a la gran diversidad de tipos de impresión 3D existentes, todas las impresoras
comparten una característica común: el objeto se imprime capa a capa, empezando
por la inferior y acabando en la superior, siguiendo el modelo del archivo CAD
previamente creado en la computadora.
Los tipos de impresión más comunes son los siguientes:
·
Estereolitografía.
Fue
el primer método concebido. Consiste en la aplicación de un láser ultravioleta a una
resina sensible a la luz contenida en un cubo. El láser va solidificando
la resina en capas hasta que el objeto adquiere la forma deseada.
·
Impresión
por láser.
Más
conocido por su nombre en inglés (selective laser sintering o SLS), este
método consiste en la compactación del material con el que se quiere construir
el objeto -material que se encontrará pulverizado a una temperatura próxima a
la fundición- a través de la aplicación de un láser.
Impresión por inyección.
Impresión por inyección.
Muy
similar a la tecnología de impresión por láser, su diferencia con ésta radica
en que, en lugar de emplear un láser, el material -que estará en las mismas
condiciones que en la tecnología por SLS, es decir, en polvo y a una
temperatura cercana a la fundición- se compactará mediante inyección de un
aglomerante (tinta). Esta tecnología permite imprimir en color, ya que el
aglomerante utilizado puede tener un color u otro.
·
Impresión
por deposición de material fundido.
Este
método consiste en la expulsión por parte de la máquina de un material fundido
sobre un espacio plano, el material deberá ser expelido en hilos minúsculos
para poder solidificarse nada más caer a la superficie y el expulsor se irá
moviendo para que el material sólido vaya tomando la forma de cada capa.
Aplicación de las Impresoras 3D.
Impresoras 3D en la Medicina.
Existen
consecuencias para la salud a corto plazo, según Tom Clarke, se pueden
imprimir modelos de órganos y prótesis a partir del escaneo de las partes del
cuerpo humano, incluyendo el corazón. Realizar réplicas de órganos
humanos reales como el corazón, es de gran
utilidad para la enseñanza de la anatomía del cuerpo humanos
en médicos sobre todo cirujanos, serían objetos muy valiosos. Otro ejemplo
de esta aplicación fue a fines del 2012, una víctima de un accidente llegó a un
hospital con una pelvis destrozada una lesión potencialmente mortal, unos
ingenieros de la Universidad de Warwick realizaron una impresión de la pelvis y
gracias a ello los cirujanos pudieron planificar y entender la cirugía que
realizaron posteriormente. La creación de las extremidades y prótesis ahora se
hacen mucho más rápido y fácil y lo más importante a medida. Una empresa de San
Francisco llamada Innovaciones, Bespoke es una empresa que utilizar la
impresión 3Dpor este fin. También es posible la impresión de órganos reales, utilizando
células madres y materia orgánica; un equipo Iraní ha demostrado cómo a través
de la una impresora3D se puede fabricar objetos como implantes dentales y
coronas de forma rápida y sencilla. A largo plazo se está adaptando
este tipo de tecnología para realizar avances en la medicina regenerativa y
transplantes (Carnevale 2010 ). Vladimir Mironov junto al doctor Gabor Forgacs
de la Universidad de Missouri en Estados Unidos, plantea la posibilidad que de
a través de la impresión de bio-tinta, capa a capa, se fusionen y pasen a
conformar un micro tejido, y así un órgano.
Las
áreas donde las impresoras 3D agregan más valor son aquellas que exigen un alto
grado de personalización. Y no hay ámbito que más valore la personalización que
la medicina. Si no te cabe bien la talla de tu remera debido al proceso de
manufactura masiva es obviamente una decepción. Pero cuando no te cabe bien tu
prótesis odontológica es totalmente otra cosa. La precisión en la manufactura
de las prótesis y trasplantes médicos es imprescindible para la comodidad y
para salud, y es por eso que muchos analistas de la industria de impresión 3D
predicen que los usos de esta tecnología en la medicina van a ser de los más
importantes. En términos prácticos, las impresoras 3D ya han revolucionado dos
campos de las prótesis: en el mundo ya existen más de 3 millones de audífonos
impresos en 3D; y el uso de impresión 3D para crear coronas dentales ya es algo
muy cotidiano para muchos odontólogos. Son dos ejemplos que demuestran
claramente las ventajas: Antes, para producir la prótesis el médico tomaba una
impresión con cera y después, a base de este molde, se producía la corona o
audífono. Era un proceso caro, lento y poco preciso. Hoy, el odontólogo escanea
el diente roto, de ser necesario lo corrige digitalmente, y lo manda a
imprimir. El proceso en su totalidad lleva un par de horas en vez de llevar
semanas, como era costumbre antes. Además, la prótesis naturalmente es mucho
más cómoda porque tiene una forma muy precisa, la forma exacta de tu diente o
tu oído. El uso de impresión 3D en prótesis está avanzando rápido. En el año
2012 por primera vez hicieron un trasplante de una mandíbula impresa en
titanio. Hoy, trasplantes de este tipo ya no son una novedad y existen muchos
casos exitosos de trasplantes de caderas, mandíbulas y otras partes del cuerpo.
Más importante aún es que desde que aparecieron las impresoras 3D de bajo
costo, las personas fuera del campo médico empezaron a experimentar e inventar
sus propias soluciones. Por ejemplo, Richard Van As, un carpintero de
Sudáfrica, perdió sus dedos en un accidente y encontró que los modelos de
prótesis que existían eran puramente cosméticos. Por eso decidió diseñar un
nuevo tipo de prótesis que le permitiría seguir trabajando. Después de
desarrollar el concepto de su invento, Richard vio que el costo de pedir a una
empresa especialista que le hiciera una prótesis hecha a medida era de más de
10 mil USD. Hace pocos años probablemente no tendría otra opción, pero hoy en
día con una impresora 3D como MakerBot puede imprimir su nueva prótesis a un
costo total en materiales de USD 2,50. Y ya que el diseño digital es fácil para
ajustar a medida, el costo total de crear una prótesis para otra persona con
esta necesidad es solamente USD 150. El invento casero de Richard, ahora
llamado Robohand, ya ayudó a muchas personas a recuperar algo de uso de sus
dedos perdidos.
Quimputadoras y pastillas personalizadas.
El
proceso de personalización no tiene que ser limitado solamente a crear las
formas precisas, también puede ser usado para imprimir pastillas personalizadas
directamente en las farmacias. Uno de los desafíos de la medicina geriátrica es
que el paciente a veces tiene que tomar hasta diez pastillas por día y es fácil
de olvidar o tomar la dosis equivocada. Con la llegada de la farmacología
digital, tu médico va a poder indicar online exactamente qué combinación de
medicamentos y en qué dosis debería tomar el paciente, y la farmacia de al lado
va a imprimir una sola pastilla que contenga todos los tratamientos indicados
para esta persona. El profesor Lee Cronin, de la Universidad de Glasgow, quiere
llevar la manufactura digital de las pastillas mucho más adelante usando el
concepto que llama “Quimputadora” (Chemputer). Con este dispositivo, cualquier
persona podrá imprimir sus medicamentos en casa. La idea es crear una serie de
diseños digitales de las cámaras de reacción que pueden ser descargadas e
impresas en casa usando una impresora 3D. Con estos dispositivos y aplicativos
de software desarrollados por el equipo de Cronin para cada medicamento, el
usuario va a poder sintetizar los medicamentos a base de un conjunto de
reactivos básicos de bajo costo que Cronin llama “tinta química”. Ahora el
equipo de Cronin está desarrollando su primer aplicativo que permitirá la
producción casera de Ibuprofeno. Cuando este u otro proyecto parecido tenga
éxito va a mejorar la distribución de los medicamentos básicos en muchas áreas
pobres del mundo, especialmente en las áreas poco accesibles por los sistemas
de distribución tradicionales.
Impresión de órganos.
Moviendo células en el espacio sólo en los Estados
Unidos hay 90 mil personas en la lista de espera de un trasplante de riñón. En
el mundo hay millones que necesitan pulmones, riñones y corazones para poder
vivir. Es una situación extremadamente triste y cruel ya que hay muchas más
personas que necesitan un trasplante que donantes, y dada la escasez de
órganos, personas con ciertas características están automáticamente excluidas
de la lista. Por ejemplo, en EE. UU., la gente mayor de 70 años no es elegible
para recibir un trasplante de corazón. Aun para los que pueden estar en la
lista, es una vida difícil de imaginar para la gran mayoría de nosotros, vivir
de un día para otro no sabiendo si tu trasplante va a llegar antes de que se te
acabe el tiempo. Este problema va a volverse cada vez más grave porque a medida
que la población envejece, las listas de espera van a ser cada vez más largas. Los
avances en la manufactura de los órganos son la aplicación de impresión 3D que
más sorprende. Algunas personas hasta se asustan, diciendo que la impresión de
órganos vivos es algo que va “en contra de la naturaleza”. Pero la impresión 3D
de órganos es mucho más natural que los trasplantes que tenemos hoy en día,
porque los órganos impresos en 3D van a estar hechos con las células del
paciente mismo y, por tanto, no va a haber rechazo inmune, que es el problema
más importante con los trasplantes modernos. Un receptor de un trasplante
muchas veces tiene que pasar el resto de su vida con terapia de
inmunodepresores para prevenir el rechazo. Pensándolo desde esta perspectiva,
uno ve que en términos biológicos es mucho más natural tener un nuevo corazón
impreso con tus propias células que tener un trasplante de un cuerpo ajeno. Conceptualmente,
la impresión 3D de los órganos funciona de manera parecida a muchas impresoras
3D comunes a base de tecnología de extrusión de material. Normalmente, hay dos
cabezales, uno que coloca material de soporte, como un hidrogel, mientras que
el otro coloca el cultivo de células tomado del paciente. Como con todas las
tecnologías aditivas, es un proceso que imprime capa por capa bajo el control
de la computadora. Al principio, el material de soporte sostiene las células en
la forma deseada, pero una vez que las células se interconectan, las
estructuras de soporte se disuelven y el tejido después crece en un bioreactor
hasta alcanzar la madurez. Por ahora estamos lejos de poder imprimir corazones
y riñones que funcionen en pacientes, pero con órganos más simples ya ha habido
varios hitos importantes. El Dr. Anthony Atala ya logró imprimir una vejiga y
en la conferencia TED de 2011 presentó a uno de sus pacientes, Luke Massala,
que hace ya varios años está viviendo con una vejiga hecha de sus propias células.
Además,
los órganos y tejidos impresos en 3D tienen otros usos importantes más allá de
los trasplantes. Los tejidos impresos con células del paciente pueden ser
usados para testear la eficacia de los tratamientos antes de probarlos con la
persona. La habilidad de experimentar con tejidos y órganos impresos también
disminuye la necesidad de testear tratamientos nuevos en animales, y algún día
puede llegar a darles a los investigadores médicos otras alternativas.
En
la cirugía se usan órganos impresos para enseñar a los alumnos en las escuelas
de medicina cómo lidiar con diversas situaciones específicas. Esto es un gran
paso para delante ya que actualmente los alumnos practican con cadáveres y
normalmente no tienen la habilidad de practicar cirugía con las condiciones que
estudian a menos que haya un cadáver con estas características. Otra aplicación
importante es que los cirujanos pueden ensayar la operación antes de empezarla
con el paciente, usando los órganos impresos que representan la exacta situación
con la que van a tener que trabajar en realidad. Esto va a disminuir
dramáticamente la cantidad de errores y aumentar la tasa de éxito. Pero, en el
mediano plazo, tal vez la consecuencia más dramática que surgirá debido a los
avances en la impresión 3D de los tejidos y órganos será la producción de la
carne artificial. En 2012, el fundador de PayPal e inversor de tecnología Peter
Thiel invirtió en una startup llamada Modern Meadow, que está desarrollando la
tecnología que permitirá el uso de impresión 3D para la producción de
hamburguesas de carne artificial.
La
importancia de este invento es enorme ya que hoy en día la producción de carne
es increíblemente ineficiente. Para producir una sola hamburguesa son
necesarias alrededor de 7 metros cuadrados de la tierra. En términos de la
energía, para producir 1 caloría de comida vegetal hacen falta solamente 3
calorías, mientras que para producir 1 caloría de carne se necesitan 35
calorías de energía. Según el reciente informe del Institute of Mechanical Engineers,
para producir 1 kilogramo de carne son necesarias en total entre 5 mil y 20 mil
litros de agua (tomando en cuenta el agua que se usa en la producción de la
comida para los animales). Un tercio de toda la superficie disponible del
planeta actualmente se usa para la ganadería y la producción de carne es la
causa de alrededor del 18% por ciento de las emisiones de gas relacionadas con
el calentamiento global. Se estima que en el año 2050 va a haber 70% más
demanda por carne y simplemente no hay lugar en la tierra para acomodar esta
nueva demanda, debido a la ineficiencia de los métodos tradicionales.
Impresión 3D en Alimentación.
Después
de hablar de los procesos de imprimir edificios, carne artificial y órganos
para trasplantes, quizás no sea tan sorprendente en comparación el gran
entusiasmo que hay sobre el usar las impresoras 3D para la preparación de
comida. Los cocineros digitales amateurs han modificado impresoras Open Source
como RepRap para crear máquinas que imprimen galletitas, chocolates y mucho
más. Pastelería es una de las primeras aplicaciones en impresión de comida
porque estos productos suelen estar hechos de un solo material, y por lo tanto
es fácil modificar una impresora 3D existente para adaptarla a este propósito.
En
términos generales, el trabajo de cocinar puede ser dividido en tres fases:
(1)
Mezclar insumos
(2)
Colocar insumos
La
NASA recientemente otorgó financiamiento a una empresa llamada SMRC justamente
para crear un sistema que puede manejar estos tres aspectos de creación de
comida de forma muy general. La impresora, también a base del proyecto RepRap,
tiene la capacidad de mezclar insumos primitivos en una gran variedad de
comidas. La computadora digitalmente controla no solamente el proceso de
impresión, sino también el proceso de mezclar y la aplicación de calor. Dado
que es un desarrollo a base de un proyecto abierto, seguramente pronto vamos a
tener un equipo independiente de entusiastas que van a crear algo parecido para
el uso público.
Hay
mucho debate acerca de si todos vamos a tener una impresora 3D en casa. La
respuesta es simple: algunas sí, otras no. La tecnología de cocina digital es
tan sencilla y tan divertida que seguramente dentro de tres a cinco años todos
vamos a tener una impresora 3D para comida al igual que hoy tenemos microondas
(y algunos tal vez se acordarán que hace un tiempo no tan lejano un microondas
parecía ciencia ficción). Por otro lado, es difícil ver un escenario donde
tiene sentido comprar una impresora de edificios o de órganos para el uso
personal.
Impresión 3D en Construcción.
La
industria de la construcción es una de las más peligrosas de todas. Según
Behrokh Khoshnevis, profesor en la Universidad de Southern California, en EE.
UU. cada año mueren alrededor de 10 mil trabajadores por accidentes y alrededor
de 400 mil se lastiman en el transcurso de su trabajo. Además, el proceso de
construcción por lo general suele ser muy lento, caro, y en muchos casos
dominado por corrupción y burocracia municipal.
Ya
existen varias empresas y equipos académicos que están en las etapas avanzadas
de llevar las tecnologías aditivas a la industria de la construcción. Una de
las empresas líderes se llama D-Shape, y desarrolló una impresora 3D con la
capacidad de imprimir cualquier estructura arquitectónica que encaje en un cubo
de 6 metros por lado. Con un área de impresión de este tamaño, D-Shape puede
imprimir bancas, fuentes, kioscos, piletas, pequeños puentes, estatuas,
columnas, arcos, etc.
El
arquitecto empieza el proceso de construcción modelando el edificio u otro
objeto digitalmente en un programa CAD. Después guarda el diseño como un
archivo STL y lo abre en un programa de D-Shape que controla el cabezal de la
impresora.
El
arquitecto empieza el proceso de construcción modelando el edificio u otro
objeto digitalmente en un programa CAD. Después guarda el diseño como un
archivo STL y lo abre en un programa de D-Shape que controla el cabezal de la
impresora. Bajo el control del programa, el cabezal construye el objeto
inyectando una solución adhesiva sobre las capas de arena en el patrón que
representa la estructura deseada. Una vez que el adhesivo solidifica la arena,
el cabezal se levanta para imprimir la siguiente capa. Como ya vimos
anteriormente, la razón principal por la que la revolución 3D se dio ahora no
es la idea de la impresora en sí, sino los tremendos avances en materiales y
software que se dieron en la última década. Este caso no es una excepción. La
solución adhesiva que solidifica la arena produce un material final tan fuerte
que tiene las mismas características que el bloque de mármol sólido y tiene una
resistencia tan superior a los mejores cementos que no hace falta reforzar la
estructura con barras de hierro, lo que normalmente se hace hoy en día. Además,
al usar procesos aditivos, las máquinas de D-Shape usan los recursos mucho más
económicamente y con menos desecho que los procesos de construcción
tradicionales, y de este modo también ofrecen importantes ventajas ambientales.
Al
igual que en el caso de todas las tecnologías de impresión 3D, la complejidad
del objeto a imprimir no tiene costo extra y uno de los desafíos prácticos de
la arquitectura en la edad de las tecnologías aditivas es darse cuenta de que
las capacidades de una máquina como esta son mucho más amplias que simplemente
imprimir kioscos y piletas. Como toda impresora 3D, la máquina de D-Shape tiene
la capacidad de imprimir estructuras con la geometría de cualquier complejidad.
Por ejemplo, los arqueólogos pueden imprimir partes perdidas para reconstruir
edificios antiguos; los diseñadores de paisajes pueden imprimir rocas, piedras
y pequeñas montañas para la decoración de parques y jardines; los arquitectos
pueden imprimir un modelo 1/4 de tamaño de un edificio como prototipo o pueden
imprimir cualquier estructura de piedra como puertas, ventanas o ladrillos de
tamaño especializado. Dado que la complejidad no tiene costo extra, cada puerta
puede ser adornada con un pequeño bajorrelieve personalizado y cada columna
puede tener una gárgola con cara distinta, el único límite es la imaginación. Las
ventajas de esta tecnología se vuelven aún más importantes cuando se combinan
con el proceso de escaneo 3D. La ciudad de Nueva York recientemente eligió a
D-Shape como el ganador del concurso de ideas acerca de cómo restaurar la zona
costera de la ciudad. Muchos de los muelles y embarcaderos necesitan
restauración, pero los procesos de construcción tradicionales son
extremadamente caros ya que las columnas de soporte y otros elementos de las
estructuras están sumergidos en el agua y el acceso es muy difícil. Además, las
estructuras fueron construidas en distintas épocas, por lo que, cuando se
erosionan, reemplazarlas exige trabajo con partes que hoy no están
estandarizadas.
Solo
en embarcadero #40 en Manhattan, hay 3.500 soportes, de los cuales el 30% están
clasificados “en estado de erosión grave” y, del resto, casi todos necesitan
alguna restauración. La ciudad de Nueva York tiene más de 800 kilómetros de
zona costera y se estima que va a ahorrar USD 2,9 mil millones usando la
tecnología de D-Shape en vez de procesos de construcción tradicionales.
Viviendas en la Tierra y bases en la
Luna.
El
Instituto de Arquitectura Avanzada en Cataluña ha creado una máquina similar a
la de D-Shape. Se dedican al desarrollo de arquitectura sustentable y, según
dicen, quieren “empujar las fronteras de la manufactura digital y explorar las
posibilidades de fabricación con materiales locales”. El robot-impresora del
instituto mezcla los materiales del suelo con una solución adhesiva que está
aprobada como respetuosa del medio ambiente con la certificación LEED
(certificación de edificios verdes en EE. UU.). El robot está controlado por la
computadora y funciona usando energía solar.
La
ciudad de Nueva York no es la única entidad que está apostando a estas nuevas
tecnologías. La NASA le vio tanto potencial a uno de los equipos que está
desarrollando impresoras-constructoras e invirtió USD 100 mil para empezar a
testear el concepto de imprimir estructuras en la Luna, incluyendo calzadas,
paredes, plataformas de aterrizaje y otras. La idea es usar como insumos polvo
lunar y cemento hecho de rocas locales ricas en calcio. Desarrollos
experimentales como los dos ejemplos que vimos, demuestran que estamos a unas
décadas de solucionar para siempre el problema de viviendas. Nuestro planeta
tiene en total 14,8 Gha (14,8 mil millones de hectáreas) de superficie de
tierra, de las cuales para habitación humana usamos tan sólo 0,03 Gha. En
términos de proveer vivienda digna para todos, el factor limitante nunca fue la
disponibilidad de terrenos. Algún día no tan lejano, las impresoras 3D y otras
tecnologías robóticas alimentadas por los rayos del sol construirán todas las
viviendas que necesitamos, y lo harán sin centenas de miles de muertes o
accidentes de trabajadores y de una manera mucho más amigable para la
naturaleza.









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